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EDICIONES CONTRAFLOR. Por qué...

                                                                                                                                                                 
  Ediciones Contraflor nace de una doble necesidad. Por un lado de poder difundir voces nuevas de la literatura argentina y por otro sostener económicamente la vida a partir de algo que nos gustara hacer. Elegimos, con un gran sentido de la oportunidad, fines del año 2001 y principios de 2002, para hacer el ingreso en la escena literaria, y lo hicimos a partir del lanzamiento de una revista que llevó el nombre de Contraflor al resto. Como nota central entrevistamos en su número cero a David Vinas. En medio de la, al menos hasta estos tiempo de pandemia, peor crisis económica y social de la Argentina.
Hoy, otra vez con el sentido de la oportunidad que nos caracteriza, y en medio de una crisis tal vez peor y con las mismas necesidades, volvemos a poner en marcha Ediciones Contraflor, esta vez apuntando a las nuevas tecnologías.
El tiempo de pandemia aceleró el proceso que se venía dando de traspaso de los libros en papel a la lectura en formato digital, ya sea  a través de los e-books como de los archivos PDF.
La digitalización nos permite hoy un contacto directo entre el escritor y sus lectores, sin las mediaciones de las editoriales y las librerías y sin la necesidad de tener que realizar el proceso de impresión, encuadernación y distribución que llevaban los libros en papel. Lógicamente también permite abaratar costos.
Desde Ediciones Contraflor, proponemos un contacto directo entre escritor y lector, a partir del cual el escritor difunde sus materiales y el lector interesado adquiere de forma directa un libro en formato digital, con la posibilidad posterior de mantener un intercambio virtual con el escritor.
Creemos que la famosa nueva normalidad se construye a partir de proyectos que sean capaces de rescatar aquello que nos permita ser cada vez más libres y tener un acceso más democrático e igualitario a la distribución de los bienes simbólicos y materiales, en nuestro caso de las voces, su circulación, difusión y el goce de poder leerlas.

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